La transformación digital es hoy un imperativo estratégico. Las organizaciones que desean seguir siendo competitivas deben adaptarse a un entorno global cada vez más incierto, cambiante y acelerado tecnológicamente.
Este proceso no se limita a incorporar herramientas digitales. Implica una transformación profunda en los modelos de negocio, la cultura interna y la forma de entregar valor al clieinte. La crisis provocada por la COVID-19 no solo aceleró la digitalización, sino que también evidenció la necesidad de estrategias sólidas para capitalizar las oportunidades que ofrece la economía digital (Gabryelczyk, 2020).
Comprender las claves de la transformación digital es fundamental para los líderes empresariales y profesionales del sector.
La digitalización ha redefinido la estructura y dinámica de los modelos empresariales en todos los sectores. Según Villegas Rojas y Altamirano Freire (2025), la transformación digital impulsa la innovación, facilita la generación de valor y mejora la eficiencia operativa. Además, tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el Big Data, el Internet de las Cosas y la computación en la nube han potenciado la automatización, la personalización de productos y servicios, y la capacidad de respuesta ante los cambios del mercado. Los resultados de investigaciones recientes muestran que las organizaciones que implementan estrategias digitales logran ventajas competitivas sostenibles y una mayor resiliencia ante las disrupciones del entorno.
Sin embargo, la transformación digital también plantea desafíos significativos, como la necesidad de desarrollar nuevas competencias organizacionales, gestionar la resistencia al cambio y abordar los riesgos asociados a la ciberseguridad. La digitalización no solo modifica los modelos de negocio tradicionales, sino que también da lugar a nuevos paradigmas empresariales basados en la innovación y la adaptabilidad (Villegas Rojas & Altamirano Freire, 2025).

El modelo de gestión de la transformación digital, según Medellín Cabrera (2023), resalta dos capacidades esenciales: la capacidad de innovación y aprendizaje, y la capacidad de gestión del cambio digital. Estas capacidades permiten:
La validación práctica de estos modelos demuestra que el éxito radica en la articulación entre estrategia, organización, competencias y cultura digital.

La pandemia de COVID-19 aceleró la transformación digital en todos los sectores, evidenciando la importancia de la agilidad y la resiliencia organizacional. Según Gabryelczyk (2020), las organizaciones que contaban con capacidades digitales avanzadas pudieron adaptarse más rápidamente a los cambios, garantizando la continuidad operativa y la satisfacción del cliente. Esta experiencia ha reforzado la necesidad de invertir en talento digital, infraestructura tecnológica y en la gestión del cambio cultural como pilares fundamentales de la transformación.
La transformación digital constituye una oportunidad estratégica para redefinir los negocios y asegurar su sostenibilidad en un entorno dinámico y tecnológico. La integración de tecnologías emergentes, la innovación en modelos de negocio y la gestión efectiva del cambio son elementos clave para capitalizar los beneficios de la digitalización. Las empresas que adopten estas estrategias estarán mejor posicionadas para liderar la innovación y mantener su relevancia en el mercado global.
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