La transformación digital ya no es una alternativa, sino una necesidad imperativa que atraviesa todos los sectores de la sociedad. Tanto en el ámbito empresarial como en el educativo, la digitalización se ha convertido en el motor que impulsa la innovación, la eficiencia y la competitividad. Las organizaciones que adoptan tecnologías emergentes, automatizan procesos y promueven una cultura digital están mejor preparadas para adaptarse a los cambios del entorno, responder a las nuevas demandas del mercado y generar valor sostenible. Del mismo modo, los modelos educativos se redefinen con el uso de plataformas virtuales, herramientas interactivas y metodologías flexibles que preparan a los estudiantes para un entorno profesional cada vez más digitalizado. Comprender y aplicar estrategias de transformación digital no solo es clave para sobrevivir, sino también para liderar el futuro.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2021) advierte que la transformación digital no solo implica adoptar tecnología, sino replantear la gobernanza, la cultura organizacional y la generación de valor. En un entorno donde el 65% del PIB global estará digitalizado para 2025 (según proyecciones del BID), las empresas que no prioricen esta transición enfrentarán riesgos operativos y competitivos irreversibles.

La preparación para el futuro digital exige una visión holística que integre tecnología, personas y procesos. Como demuestra el caso de la Universidad Politécnica Salesiana (Cárdenas et al., 2023), el éxito depende de planes estratégicos con métricas claras, inversión en talento y alianzas con actores tecnológicos. Las organizaciones que adopten este enfoque no solo sobrevivirán a la disrupción digital, sino que definirán las reglas del nuevo mercado global.
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